Hoy nos trasladamos hasta un lugar único en la Toscana, que seguro te cuesta compartir. Una combinación de hotel, eco aldea y palacio cultural que nada tiene que ver con los tradicionales hoteles de lujo. Un lugar para los que ya están de vuelta de todo, y necesitan, algo más.

Se llama Monteverdi, y no es un lugar al que se llegue fácilmente. Para poder llegar al monte donde se ubica hay que conducir un par de horas por pueblos perdidos táscanos, y subir una gran colina.

Castiglioncello es la aldea medieval elegida para ubicar allí, este hotel tan peculiar. En realidad decir hotel no es del todo correcto. Pues se trata de un proyecto que abarca 12 habitaciones, 3 villas independientes, arqueología, bienestar, gastronomía, música y arte. Nos recuerda en su filosofía al hotel Zuri en Zanzibar ¿Te acuerdas? Otro gran ejemplo de lujo sostenible.

Este hotel de autor, lo es gracias a Michael Cioffi. Un abogado que supo ver el potencial de esta tierra, y dio forma al proyecto. El conjunto se integra por un conjunto de casas rehabilitadas respetando sus orígenes. Y es que el entorno sugería un establecimiento así. El Val d´Orcia es patrimonio de la Unesco, por su paraje natural y sus restos arqueológicos.

Monteverdi es un hotel que se funde con el pueblo. De tal manera que la recepción es una casa más a la entrada del pueblo. Un poco más adelante hay una enoteca con vinos locales, a unos metros junto a la iglesia una galería de arte que también es sala de yoga. Y un poco más allá habitaciones entre otras casas del pueblo o las villas privadas.

Aquí no hay indicaciones ni señales, esto no es un complejo. Vecinos y visitantes se mezclan de tal forma que uno se siente casi “empadronado” en el pueblo. Una discreción que permite que sus visitantes se muevan en total libertad, al no haber puertas ni barreras físicas.

En palabras de su dueño, es un lugar pensado para los que han viajado por todo el mundo y quieren el nuevo “postlujo”. El hotel sigue estándares ecológicos y de sostenibilidad. Se abastece de materiales de la zona y de productos locales al 100%.

El restaurante como no podía ser de otra forma, roza la excelencia. Aquí El chef Giancarla Bodono, hace las delicias de sus visitantes, con una comida lenta que va de la tierra a la mesa. Un lugar donde descansar sin prisas y sin miedo a encontrarse uno mismo. Un remanso de silencio y naturaleza.

¿Te imaginas? Despertar en sus blancas sábanas sin ruido, asistir a una clase de yoga al amanecer y terminar en un spa rodeada de lavanda, limón o equinácea… Habrá que pedirlo a los Reyes Magos.

Fotografías Monteverdi.

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